Educación: trascendiendo la cuarentena

Intentaré ser lo menos idealista posible y me concentraré en escribir desde mi experiencia en el acompañamiento de procesos de aprendizaje a través del juego libre y la exploración espontánea.

Intentaré ser lo menos idealista posible y me concentraré en escribir desde mi experiencia en el acompañamiento de procesos de aprendizaje a través del juego libre y la exploración espontánea.

Alba María Botina

Alba María Botina

Alumni Enseña por Colombia

Me conocen como Maru. Trabajo en Perú, en el valle Sagrado de los Incas, en Cusco, acompaño procesos de aprendizaje a través del juego libre y la exploración espontánea en la escuela libre Tikapata desde 2017.

Mientras escribía por primera vez para esta columna, entusiasmada por poder compartir mi visión de estos tiempos y los que se abren. Encontré inspiración en un Live en Facebook en donde mis compañeras de trabajo hablaban de las transformaciones en la educación. Me facilitó el liar mis ideas para poder trasladarlas al papel dándoles un orden que permita transmitir mi sentir frente a la situación por la que atravesamos como docentes, directivos, coordinadores, estudiantes y familias.

Quiero empezar con una observación ¿Cómo puede ser que aun cuando el mundo entero este cambiando abruptamente la principal preocupación de los adultos con respecto a la educación de los niños, niñas y adolescentes sigue focalizada en ofrecer contenidos académicos establecidos como importantes y necesarios en momentos que eran muy distintos a este? Contenidos que pierden relevancia cuando la prioridad familiar es seguir vivos y no desfallecer por la falta de ingresos económicos. 

¿No deberíamos desde nuestra posición de profesores, directivos, coordinadores etc. buscar acercarnos más a las madres y padres además de al niño y niña para apoyar a las familias que atraviesan junto a nosotros este cambio irreversible? Para afrontar estas circunstancias y sus futuras consecuencias será necesario reforzar nuestros vínculos. 

Sé que muchos están haciendo su mayor esfuerzo por mantener a flote la educación, usando estrategias increíbles para traducir los contenidos haciéndolos lúdicos y atractivos. Y estoy segura también que para muchos está siendo todo un reto. Sobre todo, porque hay una sensación compartida de que en realidad todo el esfuerzo y trabajo no parecen suficiente. 

No quiero quitar valor a toda esta entrega, sino al contrario, enriquecerla proponiendo que toda esa energía sea enfocada en sostenernos como comunidad educativa. 

Si la pregunta es ¿Cómo cambiará la educación? Mi respuesta será: trascendiendo lo convencional, y para eso es indispensable empezar a trabajar junto a las familias en temas como la crianza respetuosa, el juego libre y sus aportes al aprendizaje (Gray 2013)1, acompañarlos a reconocer y establecer límites (Wild 2006)2, hablar de los intereses particulares de sus hijos e hijas para que puedan acompañarlos y nutrirlos. 

Necesitamos también contemplar al niño y niña como un ser completo, inquieto por descubrir el mundo y capaz de descubrirlo sin reforzar lo aprendido como excelente, bueno o deficiente, actitudes que hoy más que nunca minan la autoestima del niño/a y la familia. En esta coyuntura, es preciso replantear el formato de aula y convertirlas en espacios preparados, libres de tensión, espacios que contengan al niño y niña y que permitan el juego, el aprendizaje autónomo y la exploración espontánea. 

El rol del profesor en estos entornos preparados pasa a ser menos protagónico, para permitir que los intereses y necesidades de los niños y niñas brillen. Este rol de mayor observación y que requiere de una presencia plena, otorga al docente la posibilidad de identificar qué aprendizajes se están dando en el ambiente y de esta forma los podrá cubrir y nutrir. 

La nueva normalidad necesita que nos apoyemos mutuamente y de manera global para     encontrar la madurez que nos permita conjuntamente crear las estrategias que empezarán a generar el cambio en el sistema educativo que desde hace tiempo muchos esperamos ver. 

1 Peter Gary, (2003). Free to learn. Why unleashing the instintic to play will make our children happier, more self-resiliant and better student for life. Massachusetts, Estados Unidos. Perseus books LLC 2. Rebeca Wild, (2006). Libertad y límites. Amor y respeto. Lo que los niños necesitan de nosotros. Barcelona. Herder Editorial.

PD: Si después de leerme siguen interesados en conocer más sobre pedagogía libre, cómo acompañar el juego libre y el aprendizaje autodirigido, pueden ponerse en contacto conmigo escribiendo a mi correo marubotbot@gmail.com para debatir y construir juntos la educación que queremos.

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Sandra Liliana Pesillo Botina

Hola Mari, fiel seguidora desde hoy, cómo sabes tengo a mi hijo de 8 años, estamos con apertura para cambiar la mentalidad, estamos acomodados con conceptos históricos de la educación y ponemos a competir a nuestros hijos y además retarlos a ser.mejores que otros, triste, lo hacemos y verlos en esta carrera no permite realmente ver sus habilidades y sus deseos. Ahora quiero verlo crecer en libertad, amando lo que hace y no por lo que quieren los demás, estoy feliz de compartirlo contigo. Miles de bendiciones en el blog

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