Vulnerabilidad en la práctica docente

Aceptar la vulnerabilidad en el aula para un docente es un reto, pero es una excelente experiencia para que las y los alumnos puedan empatizar.

Patricia Borges

Alumni Ensina Brasil

Fui profesora de Profesora de Biologia y Ciencias.

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Una de las asignaturas que imparto es Biología para una de mis clases más desafiantes, compuesta por 19 estudiantes de segundo año de secundaria, la mayoría de los cuales son niños animados, interesados ​​en el fútbol, ​​el fuego libre, las niñas y socializar en el medio de la clase, por supuesto. Las chicas, en cambio, al ser minoría acaban estando más centradas en sus estudios, más introspectivas y menos asiduas en las clases que los chicos.

Mi mayor desafío en esta clase ha sido mantener a todos interesados ​​y motivados en estudiar biología en las dos últimas horas de los viernes, último obstáculo que los separa del fin de semana. Para lograr esto, necesito enfrentar mis mayores críticos y mis vulnerabilidades.

¿Qué hacen mis alumnos?

Mis alumnos me cobran por clases menos expositivas, hacen comparaciones con otros profesores, se quejan de que están cansados ​​después de todo el día de la semana. Por dentro me ilusionan vuestras demandas de una mejor docencia, pero al mismo tiempo reconozco que todavía no tengo suficiente repertorio didáctico para atender vuestras peticiones, sobre todo cuando mi propia docencia era expositiva.

Después de un período de dos meses rompiéndome la cabeza, abrí mi guardia y expuse mi vulnerabilidad. Hablé con el grupo que lamentaba no haber podido cumplir con sus pedidos, pero pedí paciencia. Hice lo que debería haber hecho antes, expuse mi vulnerabilidad ahora al director (también biólogo) y a la red de participantes de Ensina. El miedo de reconocerme a mí mismo como el maestro no quería que me impidiera buscar ayuda para recrear mi práctica.

La respuesta que recibí fue de apoyo de todos lados. Hubo ideas, proyectos hechos en el aula, diferentes enfoques de los temas, tantas acciones que me empujaron a repensar mis clases, el rol de los alumnos y el mío y tratar de recrear mi práctica como docente. Todavía no sé cómo será el cambio, el nuevo período de dos meses comienza ahora. Solo sé que el salón de clases me hizo darme cuenta de que si no enfrentamos nuestras vulnerabilidades, podemos perder oportunidades de crecimiento y recreación.

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Edición equipo CuenTeach

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